
Es hora de soñar.
Sí, sé que decirlo es como hacer una revolución:
alzar provocadoras armas tenues.
Estamos en el año 2009 y no resulta muy exagerado afirmar
que el mundo se desangra;
esto tiene que ver,
por supuesto,
con la guerra;
por supuesto,
con el planeta que parece agonizar entre el cambio climático, f
alta de agua,
extinciones de especies
y contaminaciones.
Pero, además,
está el alma del hombre -como género;
no me pidan que escriba: “…del hombre y la mujer”.
El alma también está en guerra,
tiene un clima algo inhóspito
y parece contaminada por demasiados venenos,
no sólo los tóxicos de siempre.
Está,
el alma,
intoxicada de materialismo,
de pesimismo y de banalidad.
Por eso es hora de soñar los mejores sueños: ellos limpian.
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