domingo


Los sentidos me envuelven en ardores nocturnos,

los amores se hacen esquivos cuando hay terceros,

ausencia de lo bello a mi alrededor punza mi mirada

camino por un sendero plagado de todo lo distinto,

llevo sobre mis hombros melancolia de tumba abandonada.


A ti mi ansiado.




Sueños


Es hora de soñar.

Sí, sé que decirlo es como hacer una revolución:

alzar provocadoras armas tenues.


Estamos en el año 2009 y no resulta muy exagerado afirmar

que el mundo se desangra;

esto tiene que ver,

por supuesto,

con la guerra;

por supuesto,

con el planeta que parece agonizar entre el cambio climático, f

alta de agua,

extinciones de especies

y contaminaciones.



Pero, además,

está el alma del hombre -como género;

no me pidan que escriba: “…del hombre y la mujer”.



El alma también está en guerra,

tiene un clima algo inhóspito

y parece contaminada por demasiados venenos,

no sólo los tóxicos de siempre.


Está,

el alma,

intoxicada de materialismo,

de pesimismo y de banalidad.


Por eso es hora de soñar los mejores sueños: ellos limpian.